diente por diente
12 febrero 2026
los pájaros tristes también saben cantar
01 febrero 2024
Carne sprecata
Juan 6:56
His mouth tasted like ash. His jaw was tense from trying to mash the piece of meat he had been chewing on for a long time without success. Frustrated, V spat it out as if it were cheap chewing gum. The long pig emitted a whimpering whine at his feet. The tourniquet encircling its thigh could barely contain the blood, which was beginning to form a thick puddle on the floor. With a swift movement of his hand, one of the guards removed the fine china plate from the table along with the scalpel.
“Find me someone else who doesn't taste like shit.”
*
La boca le sabía a ceniza. Tenía la mandíbula tensa de intentar machacar el trozo de carne que llevaba rumiando un buen rato sin éxito. Frustrado, V lo escupió como si fuera un chicle barato. El cerdo largo emitió un quejumbroso quejido a sus pies. El torniquete rodeando su muslo apenas podía contener la sangre, que empezaba a formar un charco espeso en el suelo. Con un movimiento rápido de su mano, uno de los guardias retiró el plato de fina porcelana de la mesa junto con el escalpelo.
—Buscadme a otro que no sepa a mierda.
22 julio 2023
Tolerancia al estrés
La carne se hunde, se encoge desprendiéndose poco a poco del hueso. La sangre chorrea y mi piel se oscurece como estrellas rojas explotando sobre un lienzo blanco.
El cuerpo se tambalea con el primer golpe en la mejilla, saltándosele un par de dientes, llenándosele la boca de sangre, resbalándole por las comisuras; con el segundo trastabilla hacia atrás tratando de agarrarse al borde de la barra, levantando el brazo para evitar el tercer golpe que le deja jadeando y desorientado, sosteniéndose contra uno de los asientos.
Me mira con ojos llorosos, aterrorizados y suplicantes, y yo le observo desde arriba. Me gusta verle tirado en el suelo, agazapado como un cachorrillo abandonado debajo de un coche en pleno invierno.
Le golpeo una cuarta vez sosteniendo la jarra con las dos manos. Le escucho ahogarse con su propia saliva. Finalmente, su cabeza choca contra el suelo con un sonido sordo después de un rato de golpearle sin cesar hasta que los brazos me hormiguean. Todo su cuerpo convulsiona como un gusano retorciéndose entre la tierra húmeda.
Me quedo un rato mirándole. Los ojos abiertos, la frente hundida y la sangre desparramada sobre las baldosas de linóleo como un río abriéndose camino entre las bolsitas de azúcar esparcidas por el suelo. Los muertos permanecen calientes más tiempo de lo que pensaba. Siempre lo había pensado. En el momento en que alguien moría debería ser casi como si se convirtieran en piedra.
Cierro los ojos y noto una sensación cálida en el vientre. Junto las piernas y sonrío. Mi madre siempre me dice que tengo una sonrisa muy alegre.
Y de repente todo vuelve a su lugar. La luz de los focos, el ruido de la cafetera, el murmullo de la gente, los ladridos de perro, la música alta en la radio, las noticias en la televisión, el sudor pegajoso entre las tetas, la arena en la garganta, el roce de las sandalias, el picor del sol en la nuca, la pesadez en las piernas, el dolor en los talones, el aliento mentolado para disimular.
—Llegas tarde.
06 agosto 2022
Fin de curso
Notaba en la boca un regusto a tequila y sangre, el primero tan amargo y placentero como el segundo, ambos igual de desagradables. Con el sudor recorriéndole/resbalándosele/deslizándosele desde/por la sien hasta la nuca, con los pies doloridos y la garganta seca como el papel de lija/se hubiera tragado un montón de arena, Adrián bailó.
Y giró, y saltó, y serpenteó.
Entre un mar de cuerpos que se movían de un lado a otro, un vaivén de asteroides sin rumbo que se encontraban y chocaban entre sí en la inmensidad del universo, una entropía de colores y sonrisas/muecas/gestos de despreocupación, Adrián estiró los brazos lo máximo que/cuanto pudo deseando tocar/acariciar/rozar el techo con la punta de los dedos, poder conocer [así] el límite de las cosas.
Se apartó levemente y enarcó al darse cuenta/comprobar que su atuendo no difería de su indumentaria habitual. Adrián soltó una risilla nerviosa.
—Votamos en clase —aseguró—, pero ganó el disfraz de Granjero busca esposa. Maldita democracia.
—Que fuéramos disfrazados de las normas APA.
Adrián movió la cabeza de un lado a otro.
—Mejor —susurró Serena en tono juguetón mientras deslizaba el cuello del crop-top de Adrián sobre su hombro izquierdo. La piel se le erizó—, así hay/tengo más para mí.


